Ante la negativa de ratificación por parte de las asambleas provinciales del documento pactado entre el Consejo Andaluz de Colegios Farmacéuticos y el Servicio Andaluz de Salud para trabajar conjuntamente en Plan de Estabilidad para la Farmacia en Andalucía, la Consejería de Salud informa de que:
Lamenta profundamente que finalmente las asambleas provinciales no hayan ratificado el acuerdo pactado tras diez meses de negociaciones con representantes del Consejo Andaluz de Colegios Farmacéuticos de Andalucía encaminados a mejorar la calidad de la prestación sanitaria en Andalucía y profundizar en la racionalización del gasto farmacéutico, atendiendo a que uno de cada cuatro euros que se emplean en salud en Andalucía están destinados a sufragar los medicamentos que se dispensan en la farmacia.
Avanzar en esta línea forma parte de la responsabilidad del Gobierno Andaluz de continuar explorando nuevos modelos de trabajo que permitan detectar aquellas áreas en las que hacer más eficiente el gasto sanitario y supone un paso más junto a otras líneas ya desarrolladas y que han supuesto el compromiso de otros colectivos con la actual situación, tal es el caso de los profesionales sanitarios, que han visto reducido su salario, o las empresas proveedoras que están ajustándose a los nuevos modelos de compra de las plataformas logísticas.
El documento adoptado por ambas partes y que no ha sido ratificado por las bases, suponía un esfuerzo y trabajo de colaboración de ambas partes para la mejora de la calidad de la prestación sanitaria de los andaluces, un elemento obligado en la coyuntura económica para una mejor gestión de los recursos y un gasto más eficiente.
Fuente: www.aseconsa.es
ASECONSA Asesoría de Consumo y Sanidad
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miércoles, 11 de mayo de 2011
jueves, 17 de marzo de 2011
Catálogo "gallego" de productos farmacéuticos
El Pleno del Tribunal Constitucional, por providencia de 1 de marzo actual, ha admitido a trámite el conflicto positivo de competencia núm. 823-2011, promovido por el Gobierno de la Nación frente al Acuerdo del Consejo de la Xunta de Galicia, por el que se aprueba el catálogo priorizado de productos farmacéuticos de la Comunidad Autónoma de Galicia, hecho público por Resolución de la Consejería de Sanidad, de 30 de diciembre de 2010, así como contra las actuaciones determinantes de la aprobación del mismo y contra el propio catálogo priorizado de productos farmacéuticos. Y se hace constar que por el Gobierno se ha invocado el artículo 161.2 de la Constitución, lo que produce la suspensión de la vigencia y aplicación de los actos impugnados, desde la fecha de interposición del conflicto 11 de febrero de 2011.
(Conflicto positivo de competencia n.º 823-2011, en relación al Acuerdo del Consejo de la Junta de Galicia, por el que se aprueba el catálogo priorizado de productos farmacéuticos de la Comunidad Autónoma de Galicia).
Fuente: Boletín Oficial del Estado.
(Conflicto positivo de competencia n.º 823-2011, en relación al Acuerdo del Consejo de la Junta de Galicia, por el que se aprueba el catálogo priorizado de productos farmacéuticos de la Comunidad Autónoma de Galicia).
Fuente: Boletín Oficial del Estado.
viernes, 1 de octubre de 2010
Informaciones estadísticas sobre el gasto farmacéutico en Oficinas de Farmacia
El Consejo General de Colegios Oficiales Farmacéuticos ha publicado la información estadística sobre el gasto de medicamentos y productos sanitarios del SNS dispensados en Oficinas de Farmacia de Enero a Agosto de 2010.

El total del gasto farmacéutico acumulado hasta agosto, respecto a los meses anteriores a junio, se ha visto disminuido por los recortes de los RD Legistativos 4/2010 y 8/2010. Además a esta bajada se debe añadir la salida de los medicamentos denominados como "caros" de las oficinas de farmacia para su dispensación directa por los centros hospitalarios.
También se debe tener en cuenta el número de recetas dispensadas. El número de recetas dispensadas en oficinas de farmacia con cargo al SNS ha tenido un incremento del 3,14 % desde el mismo periodo de 2009.
Por muchas bajadas que se apliquen a los precios de los medicamentos, si no se actúa sobre el número de recetas dispensadas, el gasto farmacéutico no se podrá racionalizar. Más allá de los casos de mala dispensación y fraude por parte de farmacéutico, que son mínimos, en la oficina de farmacia sólo se dispensa con cargo al SNS lo que prescribe el médico.
Se está creando un escenario donde el sector farmacéutico está cada vez más ajustado y los pacientes más medicados. La solución no es bajar el precio hasta donde podamos, es vamos a prescribir lo que debemos desde el punto de vista del uso racional de los medicamentos.
Por desgracia, se sigue confundiendo la farmacoeconomía y el uso racional del medicamento con bajadas constantes del precio, en lugar de actuar sobre lo la racionalidad de la prescripción. Tal vez debería llamarse uso racional de las recetas.
El total del gasto farmacéutico acumulado hasta agosto, respecto a los meses anteriores a junio, se ha visto disminuido por los recortes de los RD Legistativos 4/2010 y 8/2010. Además a esta bajada se debe añadir la salida de los medicamentos denominados como "caros" de las oficinas de farmacia para su dispensación directa por los centros hospitalarios.
También se debe tener en cuenta el número de recetas dispensadas. El número de recetas dispensadas en oficinas de farmacia con cargo al SNS ha tenido un incremento del 3,14 % desde el mismo periodo de 2009.
Por muchas bajadas que se apliquen a los precios de los medicamentos, si no se actúa sobre el número de recetas dispensadas, el gasto farmacéutico no se podrá racionalizar. Más allá de los casos de mala dispensación y fraude por parte de farmacéutico, que son mínimos, en la oficina de farmacia sólo se dispensa con cargo al SNS lo que prescribe el médico.
Se está creando un escenario donde el sector farmacéutico está cada vez más ajustado y los pacientes más medicados. La solución no es bajar el precio hasta donde podamos, es vamos a prescribir lo que debemos desde el punto de vista del uso racional de los medicamentos.
Por desgracia, se sigue confundiendo la farmacoeconomía y el uso racional del medicamento con bajadas constantes del precio, en lugar de actuar sobre lo la racionalidad de la prescripción. Tal vez debería llamarse uso racional de las recetas.
jueves, 22 de julio de 2010
Farmacoeconomía: la desvirtuación del sistema sanitario

En el mundo del medicamento si algo está de moda es la farmacoeconomía, esa ciencia que aplica principios económicos en la planificación del uso racional del medicamento (URM). Aplicando los principios generales de la economía moderna (efectividad, equidad, coste-oportunidad...) a la prestación farmacéutica se consigue definir unos parámetros, la Dosis Diaria Definida (DDD) es el más utilizado, que nos permiten la planificación desde la fijación del precio por la DG de Farmacia y Productos Sanitarios del Ministerio de Sanidad y Política Social, hasta la consulta de atención primaria.
En nuestro país la planificación farmacoeconómica se realiza a tres niveles: macrogestión, mesogestión y microgestión. Se supone que la prestación farmacéutica debe buscar los mismos objetivos que el Sistema Nacional de Salud recogidos en la Ley General de Sanidad, sobre todo el más importante: garantizar el más alto nivel de salud a la población.
Por macrogestión sanitaria se entiende la que se realiza por los políticos, comienza con el conocido "Método 90", método que utiliza el Ministerio para calcular el precio de los medicamentos, a la hora de calcular el coste se tendrá en cuenta la utilidad clínica y otras alternativas existentes en el mercado, pero la realidad es que es un método totalmente opaco para la industria farmacéutica que debe además aportar información global de la empresa, lo que subjetiviza aun más el proceso. Este precio está condicionado con bajadas por RD y al sistema de precios de referencia. El siguiente paso es la planificación autonómica a través del capítulo de URM de los contratos-programa donde se establecen las líneas básicas de planificación a través del cumplimiento de una serie de objetivos cuantificados. Hasta aquí la objetivos fijados gozan de casi tantas buenas intenciones como de poca aplicación práctica, pero han conseguido condicionar el resto de la planificación.
El siguiente paso en la mesogestión a nivel de gerencia y direcciones de áreas de salud y distritos, en este caso se busca a través del análisis de años anteriores un mantenimiento del gasto farmacéutico para lo que se aplican circulares internas de los servicios de salud de cada comunidad autónoma. Se establecen de forma cuantificada los límites de desviación de la media del distrito para cada facultativo según el precio medio de receta prescrita. Aquí nos encontramos en su mayoría a profesionales sanitarios con perfil político haciendo todos los esfuerzos posibles por cumplir unos objetivos presupuestarios, que descubren que mucho de reales no tenían.
Por último, la etapa más importante la microgestión del gasto farmacéutico, la realiza el médico, la persona que está en contacto directo con el paciente, la que decide si se pasa del límite del distrito o tiene que pedir un talonario de más para poder tratar a sus pacientes, claro, todo esto condicionándolo económicamente a través de los objetivos fijados en las etapas anteriores, si se pasa cobra menos.
Nos encontramos con un profesional sanitario con una formación superior mínima de 10 años, con unas condiciones laborales cada vez más incómodas y además con el reconocimiento profesional en caída libre que tiene que decidir si receta lo mejor para tratar a un paciente o lo económicamente más rentable para el Sistema Sanitario para poder cumplir unos objetivos y ganar un poquito más.
Cuando aplicamos los mismos criterios presupuestarios a la compra de papel del servicio administrativo del hospital que a la prescripción médica sin tener en cuenta que cada paciente es distinto (por mucha DDD que utilicemos y muchas Comisiones de URM que hayamos creado) y ponemos a un profesional en la situación de no recetar lo que cree más útil algo está fallando en el sistema, especialmente cuando en la compra de papel, en material promocional con fines políticos, cargos intermedios inútiles, fundaciones, subvenciones, etc... se está despilfarrando continuamente, pero como estos conceptos no están incluidos en los contratos-programa y en los planes de calidad de la prestación sanitaria pues no pasa nada.
Si la población española crece cada año en número de habitantes y además esa población cada vez es mayor, lo normal es que crezca el gasto sanitario, bajar los precios de los medicamentos y controlar el Precio Medio por Receta de los médicos no es más que el parche de cada año para un sistema ineficiente donde el dinero se dilapida en todo menos en garantizar la salud de la población que cada vez está más comprometida con la excusa de que siempre se busca la rentabilidad.
Esperemos que los señores políticos no descubran que lo más rentable es dejar que los viejos se mueran (además así disminuye el gasto de las pensiones...una idea diabólica, verdad?) y que la risa y los abrazos son terapéuticos... veo a los médicos dando abrazos.
Dejemos de utilizar la famacoeconomía como excusa y apliquémosla con criterio y teniendo en cuenta la opinión de los profesionales sanitarios.
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