ASECONSA Asesoría de Consumo y Sanidad

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miércoles, 1 de septiembre de 2010

FONDO DE RESCATE DE FARMACIAS O MECANISMO DE CONTROL ENCUBIERTO


Después de las drásticas bajadas de precios llevadas a cabo por el Gobierno con los Reales Decretos Legislativos 4/2010 y 8/2010, el mantenimiento económico de algunas farmacias es inviable. Las farmacias más afectadas son las de zonas rurales, que ya tenían márgenes económicos muy ajustados.
El reciente fallo del Tribunal Europeo que apoya el modelo latino de planificación farmacéutica, se ha basado en la importancia de estas farmacias para garantizar la igualdad de acceso de la población a los medicamentos. En otras palabras, las farmacias rurales son la excusa para mantener el modelo actual.
Por otro lado, el modelo latino ha demostrado sus beneficios asistenciales frente al anglosajón durante muchos años. Aunque les pese a los que quieren implantar el modelo anglosajón en Europa. La única pega que se le puede poner es que es el extremo débil de un sistema sanitario público mal gestionado.
Para intentar arreglarlo, el Gobierno ha propuesto crear una cartera de servicios remunerados que se prestarán en las oficinas de farmacia. La prestación se realizará a través de conciertos con los servicios de salud de las CCAA. Consiste en crear un fondo de rescate camuflado en servicios que los ciudadanos no demandan.
Si esta iniciativa se lleva a cabo, la dependencia de la farmacia rural de los fondos públicos será cada vez mayor. Aunque estas farmacias reciben la mayor parte de sus ingresas del SNS, éstos los recibe en forma de porcentaje en la dispensación de un medicamento. En la dispensación, el farmacéutico se hace responsable de la calidad y seguridad de ese medicamento. Esta prestación es exclusiva de las oficinas de farmacia. Pasaríamos a una situación en la que la farmacia, por el mero hecho de serlo, recibe una compensación para mantenerse abierta al público.
Este truco no es nuevo. Ya pasó con los colegios religiosos cuando interesó que pasaran a concertados. Lo que se presentó como pago para que todos pudieran acceder a la educación y se ha convertido en un mecanismo de control y sumisión a la administración autonómica de turno.
El problema de aceptar donativos, es que después no puedes vivir sin ellos. Puede existir incluso buena voluntad de los políticos al proponerlo (¿?). Pero al final las oficinas de farmacia estarían a merced de los políticos y sus propios intereses partidistas y personales. El farmacéutico debe reclamar que se le reconozca su cometido y valore su responsabilidad. Debe dejar de plegarse a los intereses políticos por miedo a que las cosas cambien más. La satisfacción de los pacientes que revelan las encuestas y los fracasos de los cambios como el navarro, avalan el modelo actual.
Las oficinas de farmacia son establecimientos sanitarios privados de interés público. Y como tales, no deben aceptar que su supervivencia económica dependa de los presupuestos del Estado. Los beneficios deben obtenerse del desempeño profesional con los pacientes, independientemente de si se vienen del SNS o de una consulta privada. Esa prestación tiene que remunerarse de forma justa  y dotarla de un marco de estabilidad que la haga económicamente viable.
El modelo latino ha demostrado con creces su superioridad asistencial frente al anglosajón. Si se apuesta por la prescripción/dispensación individualizada con una coordinación real entre el médico y el farmacéutico, la eficiencia mejoraría considerablemente.
Por otro lado, las farmacias rurales han sido rentables desde que se implantó el modelo actual en nuestro país, es más, antes existían más farmacias rurales que ahora (municipios de menos de 1000 habitantes). El primer paso se dio al ceder a los intereses de la cada vez más poderosa industria farmacéutica. Se dejaron de prescribir fórmulas magistrales por las presentaciones farmacéuticas. Se perdió la posibilidad de la dosificación individualizada que ahora ha vuelto a estar de moda. El segundo se está dando al intentar pagar la hipoteca de los servicios sanitarios a costa del gasto farmacéutico.
Se puede empezar por un mayor control sobre la influencia de la industria en las prescripciones y programas de uso racional del medicamento (URM) eficientes. Hay que recordar que las oficinas de farmacia dispensan lo que se prescribe en el SNS. Un SNS donde prescriben hasta los enfermeros (con todos los respetos que su profesión merece). Así se evitaría que los españoles fueran los europeos que más medicamentos consumen y de paso, que los medicamentos que reciben les hagan falta y los consuman de verdad. Se podría hacer un estudio del contenido de los botiquines caseros de los españoles a costa de las arcas del Estado.
Según la actual Ministra de Sanidad y Política Social, se ha llegado al límite de los esfuerzos que puede asumir la farmacia. Entonces a lo mejor toca que aprendan a gestionar los 17 servicios sanitarios.

fuente foto: posterous.com


Aseconsa Asesoría de Consumo y Sanidad

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viernes, 23 de julio de 2010

El fin de la farmacia rural?



Este mes de julio ha sido un mes muy complicado para las boticas españolas. En dos semanas han visto reducidos sus márgenes de beneficio, hasta en un 30% en algunos casos, según el porcentaje de dispensación a la Seguridad Social, debido a la aprobación por el gobierno de los Reales Decretos Legislativos 4/2010 y 8/2010.
Como siempre, la botica española paga la factura del gasto sanitario, pero esta vez las medidas de ahorro del gobierno han sido tan contundentes que ponen en peligro el actual modelo de ordenación farmacéutica. Los recortes le han quitado el sueño a todos los agentes del sector, desde laboratorios hasta las farmacias pasando por los almacenes de distribución, pero sin duda el más dañado ha sido la farmacia rural.
Para los que no lo sepan, la farmacia rural es la excusa para mantener la controvertida planificación de oficinas de farmacia en España, es el único recurso para los defensores del sistema: si existiera libre apertura, ¿quién iba a poner la farmacia en un pueblo de menos de 1000 habitantes?, se produciría un desequilibrio territorial en la prestación farmacéutica.¡Anda que no hemos escuchado esto veces!
Debido a la aparición de los precios de referencia, la irrupción de los genéricos y a las bajadas periódicas, los medicamentos en España tienen un precio irrisorio: envases para el tratamiento de un mes cuestan menos que un periódico diario (Paracetamol: 70 cts!!!!). Son muchísimos la anécdotas que los farmacéuticos que hayan trabajado en zonas turísticas pueden contar en este sentido, desde holandeses que se llevan los envases de crema de diez en diez a los estadounidenses a los que se les ponen los ojos como platos cuando descubren que existe una dosificación de más de 400 mg de ibuprofeno, que se dispensa sin receta y además vale 10 veces menos que en su país, se llegan a dispensar hasta 25 envases de golpe (Ibuprofeno 600 mg: España 2 euros vs. EEUU 20 dolares).
Esta situación, que puede parecer cómica, para la farmacia rural no tiene ninguna gracia. El mayor porcentaje de la facturación de estas boticas de pueblo viene de la prestación farmacéutica de la Seguridad Social, poca OTC, piensen cuantas recetas tienen que dispensar (el precio medio es de 14,93 euros en 2009) al mes para que les de para un sueldo, y tengan en cuenta que son aldeas y pedanías con menos de 1000 habitantes (a veces muchos menos), y pagar los gastos de la farmacia, que no son pocos y si además los medicamentos caros los han sacado de las boticas y se dispensan en hospitales. Esto ha provocado que algunos titulares vean a los mileuristas con envidia.
El sistema, para que los pobres boticarios de pueblo se conformen, va a crear una cartera de servicios remunerados con la nueva ley de Salud Publica, la pregunta es: ¿los pacientes demandan esas prestaciones?¿estarían dispuestos además a pagarlas?, la respuesta es fácil: no y no. Si espera el gobierno que el actual sistema de planificación aguante con esta medida me parece que las cadenas de farmacias europeas se tienen que estar frotando las manos.
Además, nos encontramos que los parches que pone el gobierno al día siguiente ya son insuficientes (http://www.correofarmaceutico.com/2010/07/19/al-dia/profesion/el-ahorro-por-los-ultimos-recortes-se-vera-diluido-en-apenas-tres-anos), aparece con fuerza (otra vez) el copago, o lo que es lo mismo el tiro de gracia de las farmacias rurales.
Del copago se lleva hablando mucho y mal, lanzando ideas generales sin saber como meterle mano, los políticos (otra vez), lo ven como la solución. Para imaginarse la población a la que presta servicio una farmacia rural no hace falta mucha imaginación: mayoría de jubilados. ¿Se imaginan a un jubilado, que llega a duras penas a fin de mes, en el médico si cada vez que va tiene que pagar? Es cierto, que en este país se abusa del médico precisamente por su gratuidad, y es uno de los principales problemas del colapso del sistema sanitario público, pero desde el punto de vista de la farmacia rural, si además de todo lo escrito, las personas van menos al médico...
Es necesario que se valore más el gran trabajo del farmacéutico rural, que está mal pagado, y se le proteja con medidas útiles y no con limosna, en muchos casos es el único profesional sanitario que hay en muchos kilómetros a la redonda y vive "preso" por las guardias. Se debe definir el modelo de ordenación farmacéutica que queremos, con una planificación realista y valorando a un profesional muy formado que carece de estabilidad económica para desarrollar su profesión.
Esperemos que la tormenta pase de la mejor forma posible para el modelo español y como dice un gran amigo y compañero que se dejen ya de reales decretos y leches a la plancha.